lunes, 23 de febrero de 2009

La mINIQUEDADA

Por algún azar del destino (o a causa del despiste de los dedos de alguna blogera), la quedada del día 20 en Madrid se llamó mINIQUEDADA.
Al principio me parecía muy extraño el nombre, pero al irlo usando varias veces ya me parece más familiar.
Bueno, pues que el viernes 20 tuvimos agunas blogeras nuestra mINIQUEDEADA.
Cenamos en buena compañía (de personas, vino y manjares) y luego nos fuimos a tomar otra copa, hasta "artas horas de la noche", que diría mi amiga Dioni.
Yo, que suelo recogerme cerca de la una como muy tarde, tuve una salida de pata de palo al despedirnos. El caso fue que nos decíamos cómo íbamos a volver a nuestros respectivos domicilios (que si en coche, que si en taxi), cuando una servidora (sin el menor asomo de sueño) dijo: "yo me voy en metro". Ja, ja, ja... "y ¿en qué metro te quieres ir tú, me respondió un alma caritativa, si son las tres de la madrugada?".
Con eso ya os digo lo bien que me lo pasé, que no me dio sueño ni nada, yo que a la una y media estoy dando normalmente la tabarra para que alguien me busque un taxi.
Pues eso: que ganial. Que me reí un montón. Que no me aburrí ni un minuto. Que me gustaron todas tanto como pensé que me gustarían (incluso las dos que no sabía ni quienes eran).
Y que espero que haya otras ocasiones para seguir hablando y encontrándonos.
Muchas gracias a todas.
Fue un placer que espero que se repita.

jueves, 19 de febrero de 2009

El cambio

Llevo unos meses sabiendo, en la trastienda de mi mente, que se me avecina un cambio.
Un GRAN cambio.
Pero esta sospecha no la he hecho patente.
Ni siquiera ahora.
Cereo que poer eso lo escribo aquí: para ver si me atrevo a decírmelo a mí misma.
Y es que, después de decírmelo a mí misma se lo he de decir a más gente.
Y tendré que mover cosas de sitio.
Cosas materiales y objetos mentales.
Pero el cambio me ronda y voy a tener que darle paso.
Este es un adelanto de aceptación.

lunes, 9 de febrero de 2009

Blindando la retaguardia

La semana pasada vino al colegio la delegada sindical de mi sindicato (valga la redundancia) a comentarnos las movilizaciones que todos los sindicatos (otra vez redundo) menos uno, muy muy amarillo, van a proponer, a ver si la Esperancitase mete la mano y los pensamientos en otro sitio y deja que la LOE siga su curso y nuestros salarios también (amén de que cumpla con reivindicaciones pedagógicas ya pactadas, pero que no ejecuta).
Bueno, pues en esas de las movilizaciones estábamos, cuando sonó el timbre y se acabó el recreo.
Y como la delegada sindical no había terminado su café, me ofrecí a acompañarla mientras lo acababa. Entre sorbo y sorbo me preguntó cómo me iba, habida cuenta de que soy la única sindicada en su sindicato (¡y venga a redundar!). Le conté lo mal aceptada que me sentía y todas las barbaridades que algunos de mis compañeros habían hecho llegar, en forma de escritos, al inspector, contándole todas mis supuestas maldades.
Le conté lo de la pancarta en la puerta del colegio el día de Reyes, acusándome de que estaba destrozando el cole; le conté las quejas que iban a dar al AMPA (¡al AMPA!) sobre los horarios, le conté la lista paralela que circula con el recuento de las sustituciones hechas por cada uno (por si me equivoco, para venir a pedirme cuentas); le conté los gritos de alguna compañera, delante de los alumnos, diciéndome que ella no iba a hacer la curva de Gaus para analizar "ninguna mierda"; le conté.... e inmediatamente, ella llamó al departamento de Salud Laboral y me concertó una cita (que, por cierto, es mañana martes) para que la psicóloga me aconsejase lo que debía y, sobre todo, lo que no debía hacer. "Para blindarte por si te acusan de algo", me dijo.
Así que, ya sabéis: mañana iré a blindarme la retaguardia.
Según la policía, que vino a dar una charla a los alumnos/as de 6º hace 2 semanas,
cuando que les conté que me pasaba (porque ellos me preguntaron si en el colegio había bulling) ellos lo calificaron de acoso; tengo pruebas: la pancarta y un mensaje en el móvil.
Ya os contaré.

sábado, 7 de febrero de 2009

My beautiful Katamari




Mi hijo tiene un juego de X-Box que se llama My beautiful Katamari.

Es un juego que consiste en hacer rodar una pelotita que se va agrandando al anexionarse todo lo que toca. Bueno, no todo, sino lo que es de un determinado tamaño. Cuando alcanza X centímetros de diámetro, sube de categoría y puede anexionar objetos mayores.

La gracia del asunto es que tienes que hacer una pelota de un determinado tamaño, en un determinado tiempo y de una determinada clase de objetos.

Cuando mi hjo lo compró, me gustó mucho y he jugado bastante a él (aunque sin mucho éxito).

Me gustó su estética, su colorido.

Hoy, en el VIPS, he ojeado un libro de diseño, lo he encontrado entre los diez juegos con mejor calidad gráfica.

"¡Caramba Marigel!", me he dicho a mí misma, "eres una jabata juzgando juegos de consola".

martes, 3 de febrero de 2009

Carnaval

Estoy pariendo una chondada.
En mi colegio se corta el ambiente con cuchillo jamonero.
Bien, pues se me ha ocurrido que puedo hacer una chirigota, comentando la ilusión que me hace el buen ambiente que reina, lo bien que se está en un colegio con gente ten estupenda, lo mucho que lo voy a echar de menos cuando me tenga que ir...(que puede ser que me tenga que ir, porque la cosa está mu mala y yo me veo con pocas fuerzas de resistir).
En fin, que se me había ocurrido, en plan chufla.
Pero quiero comentároslo antes, no sea que no pillen la broma. O que la pillen y les siente mal.
Yo, capaz, soy capaz.
Me invento la letra en un pis-pas y no me da vergüenza cantarla.
Además creo que se lo podría proponer al AMPA, que alomejor se animan a cantarla conmigo.
Bueno, decidme lo que pensáis.

domingo, 1 de febrero de 2009

La clase

Naturalmente, este sábado fui a ver la peli de "La clase".
Era obligado.
Me llamó la atención que la sala de cine estuviera llena (sí, llena del todo, menos mal que fuimos media hora antes a por las entradas). Me llamó la atención porque el cine era uno de esos poco conocidos y la versión era original, subtitulada.
La película me hizo pensar mucho, por la noche en mi casa.
Pensé cuán alejados estamos todos, unos de otros: los chicos de los profes, los padres de los chicos, los profes de las instituciones, las instituciones de los padres, los padres de los profes..., y así sucesivamente en combinaciones de x elementos de orden x.
Pero, sobre todo, me hizo pensar en lo poco que, como maestra, puedo hacer para despertar el pensamiento en mis alumnos: ¡hay tantas otras cosas y tantos otros ambientes que les influyen!
Bueno, que, aparte del tema, me gustó ver una peli en un francés tan actual (el lenguaje, digo). Me interesó el contenido (el tema) y el continente (el lenguaje).
No os la recomiendo: es dura, aunque no haya muertos.