viernes, 31 de octubre de 2008

El charco

Andaba, corría casi, por la acera.
Llovía a mares y mi paraguas era pequeño. Es de esos que llevas en el bolso en invierno, por si acaso.
Al cruzar una calle con precipitación pasé por encima de un charco y vi mi reflejo, fugaz, parcial, pero nítido.
Muchas veces, cuando me pienso, me veo como ese reflejo del charco.
Me observo con todo detalle, me comprendo, pero soy parcial. No completo el cuadro. Y, por tanto, lo que me digo a mí misma no puede ser tomado como una explicación completa: no debe.
Tengo que ser consciente de que mis miradas a mi interior, a menudo son miradas de charco.
Si quiero comentarme a mí misma he de buscar mi reflejo en el charco más grande que encuentre, para verme en mi totalidad (si es que eso es posible).
Creo que tendrá que llover mucho para eso.

6 comentarios:

Emma dijo...

Puede ser que no te entienda, pero percibo que estás triste.
Me pondré las botas de agua y me meteré en el charco hasta empaparme.
Un día sin leerte es como ahogarme ( y no precisamente en un charco ).
Un abrazo.

Conso dijo...

Mgel, no hay charcos capaces de reflejar todo lo que puedes llegar a ser. Simplemente deja que el agua te llegue (llene?)...

AAN dijo...

A lo mejor la clave no es el tamaño del charco sino cuánto tiempo te das mirándote en el charco. Añade segundos al reloj, contémplate, princesa, no te mires de soslayo.

Besito

Cata dijo...

En esta tarde de domingo rara, no hay nada como una buena taza de té bien caliente mientras leo las 'reflexiones' de mi autora favorita ;) que nos regala una invitación para reflexionar (lo que deberíamos hacer más a menudo
Que nadie pise el charco, hazlo cuando tú prefieras

dintel dijo...

Todos somos charcos... Mejor eso que ser lodos...

Mármara dijo...

¿Crisis existencial? ¿Estrés? ¿Efectos secundarios del otoño que se nos ha echado encima?
La próxima vez que te mires en un charco sonríe, seguro que te ves de otra manera.