viernes, 31 de octubre de 2008

El charco

Andaba, corría casi, por la acera.
Llovía a mares y mi paraguas era pequeño. Es de esos que llevas en el bolso en invierno, por si acaso.
Al cruzar una calle con precipitación pasé por encima de un charco y vi mi reflejo, fugaz, parcial, pero nítido.
Muchas veces, cuando me pienso, me veo como ese reflejo del charco.
Me observo con todo detalle, me comprendo, pero soy parcial. No completo el cuadro. Y, por tanto, lo que me digo a mí misma no puede ser tomado como una explicación completa: no debe.
Tengo que ser consciente de que mis miradas a mi interior, a menudo son miradas de charco.
Si quiero comentarme a mí misma he de buscar mi reflejo en el charco más grande que encuentre, para verme en mi totalidad (si es que eso es posible).
Creo que tendrá que llover mucho para eso.

viernes, 24 de octubre de 2008

Páginas dispersas

Escribo poco. Últimamente escribo poco.
Estoy en el remolino de una vorágine que no domino bien y ni siquiera sé salir de ella, o mirarla desde fuera.
Pero tengo la sensación de que, después de estas experiencias por las que paso este curso escolar, voy a ser más productiva (para mí misma, me refiero).
De momento solo acierto a hilar páginas dispersas, pero me satisfacen esos retazos de satisfacción.
Sois un colectivo que me anima, con solo vuestra existencia.
Muchas gracias.

viernes, 10 de octubre de 2008

PRIMAVERA EN EL OTOÑO

¡Vuelve
verdor voraz
y lujurioso!

¡Eclosiona de nuevo
entre mis ramas!

Llena de tiernos brotes
de verde amarillento
mis escamas.

Horada mi reseca
corteza de árbol viejo
y, a riesgo de la herida,
saca las yemas dulces,
sangrandome de savia
que dé vida.

jueves, 2 de octubre de 2008

El comienzo de lo interminable

Hoy he ido a hablar con la profe que me dirigirá la investigación y posterior tesis del doctorado.
Ya tengo título y guión para ella (para la tesis, digo).
Como es una tesis sobre internet, me ha dicho que se compromete conmigo si yo me comprometo con ella a hacerla, después de leido el trabjo de investigación (que dura un año), en otros 10 meses más, más o menos. Casi me caigo de culo cuando la he oído decir eso. ¡Menos mal que estaba sentada!
Si lo miro por el lado bueno, la tesis me va a durar un suspiro (si es que soy capaz de sacarla adelante). Aunque yo, hoy, solo le he visto el lado pavoroso. Menos mal que el tema me gusta.
Lo mejor de todo es que la profe no ha querido meterse en el contenido. Parece que me dejará hacerla a mi gusto. Eso es muy aconsejable, porque si no, yo soy capaz de dejarlo colgado. Quiero hacer mi tesis, la que yo quiero, no la que quiera otra persona que yo le haga. En eso he tenido suerte y parece que he elegido bien.
Bueno, pues ya os contaré si el pluriempleo que me he buscado me deja.