viernes, 2 de mayo de 2008

El parque II

De modo que ese día estaba sentada en un banco, leyendo un libro. Pero Marina no la vio. Iba deprisa, pensando en sus cosas.

Había tenido un día pésimo. Todas las cosas que había hecho eran para antesdeayer, así que, aunque había currado de lo lindo, no le había lucido nada. Y, para colmo, había tenidoun mal encuentro con la secretaria de una colega, que no la tragaba. Bueno, que no se tragaban mutuamente. Y es que esa chica tenía una desfachatez! Tendría por lo menos diez años menos que ella, pero, como estaba casada y tenía un niño, creía que tenía bula para faltar al trabajo o dejarlo desatendido cuando le viniera en gana. ¡En fin!, que la había tenido con ella por no haber avisado a su colega para una reunión, que ahora, por su culpa, tenía que aplazarse. Y eso le descolocaba toda lagenda...¡Uf! qué harta estaba de la ineficacia, diosss!

Pues eso: que había tenido un día de mucho trabajo, pero poco satisfactorio y, de camino a casa, atravesando el parque, no veía nada ni a nadie. Pensaba en sus cosas y no vio a Teresa.

Unos días atrás había considerado la posibilidad de cambiar de residencia.
El barrio en que vivía era cómodo y los parques que le rodeaban le hacían muy agradable los días de fiesta, pero estaba un poco muy lleno de gente, cuando volvía del trabajo.
Ella necesitaba un lugar más silencioso, más reservado.
Había pensado en mudarse a un chalet de La Moraleja. De la parte nueva que estaba muy bien comunicada, porque se salía a la autopista enseguida y se ponía una en Madrid en un pis-pas. O eso decían los anuncios de chalés. También tendría jardín, pero sería suyo propio y no tendría que aguantar los grititos de los niños mientras jugaban. Y la luz, esa luz que se filtraba entre los árboles y que tanto la satisfacía, estaría también en su jardín.

Pero ese día en que volvía del trabajo ensimismada, no pensaba en chalés ni nada de eso. Simplemente pasaba por el parque, disfrutando de la luz y el verdor.

Y no la vio.

4 comentarios:

Conso dijo...

Pues anda!, mira que no verla...

dintel dijo...

Pasear sin pensar... quién pudiera.

Merypipis dijo...

joer... ya podia haber echado una miradita...
supongo q cnd los pensamientos nos comen no miramos nada ni nadie....


x cierto, q risa cn el comentario del horizonte y el pexo!

esk cn el tamaño q tngo, malo seria una ley de gravedad xDD

besos!

Mármara dijo...

Si es que, como no estamos en lo que celebramos, nos ponen las cosas (o se nos ponen las personas) delante, y ni nos enteramos.