sábado, 12 de abril de 2008

La chica del metro (2)

Su pelo castaño le caía sobre los hombros en una melena lacia, pero con personalidad. Sus ojos marrones y cotidianos, miraban por encimade todo y se perdían en la negrura del túnel.

Estaba sola, en medio de toda la gente. No nos veía, ni nos sentía, ni nos necesitaba.

Llegamos a una estación y las luces del andén me distrajeron unos momentos. Entró y salió gente, pero nadie se había interpuesto entre ella y mi mirada cuando volví a recalar en su gabardina.

Pasaron las estaciones en un suspiro, mientras miré sus zapatos negros, sus pendientes de bola, su sortija de oro en el anular de la mano derecha, a la que daba vueltas con el índice de la misma mano, sus labios en una media sonrisa y lo puños del gersey blanco que asomaban bajo la gabardina, a pesar de que estaban vueltos.

El aeropuerto llegó antesde que estuviera preparada para abandonar el vagón y salir en busca de mi pareja, que volvía de una semana de trabajo en Bruselas.

Así que, cuando las puertas se abrieron en mi estación de destino, yo permanecí sentada, sin mirar hacia el andén que debía recoger mis pasos, mirando a la chica apoyada en las puertas del fondo.

3 comentarios:

dintel dijo...

Ahora empieza la intriga. Ya me has atrapado.

Merypipis dijo...

atrapada en los giros de ese anillo...

Adoro a la gente observadora como vos...

Intrigada espero lo que pasó despues de que se cerraran las puertas del vagón...


Besos

Conso dijo...

Aissssss en un sin vivir me tienes