La semana pasada vino al colegio la delegada sindical de mi sindicato (valga la redundancia) a comentarnos las movilizaciones que todos los sindicatos (otra vez redundo) menos uno, muy muy amarillo, van a proponer, a ver si la Esperancitase mete la mano y los pensamientos en otro sitio y deja que la LOE siga su curso y nuestros salarios también (amén de que cumpla con reivindicaciones pedagógicas ya pactadas, pero que no ejecuta).
Bueno, pues en esas de las movilizaciones estábamos, cuando sonó el timbre y se acabó el recreo.
Y como la delegada sindical no había terminado su café, me ofrecí a acompañarla mientras lo acababa. Entre sorbo y sorbo me preguntó cómo me iba, habida cuenta de que soy la única sindicada en su sindicato (¡y venga a redundar!). Le conté lo mal aceptada que me sentía y todas las barbaridades que algunos de mis compañeros habían hecho llegar, en forma de escritos, al inspector, contándole todas mis supuestas maldades.
Le conté lo de la pancarta en la puerta del colegio el día de Reyes, acusándome de que estaba destrozando el cole; le conté las quejas que iban a dar al AMPA (¡al AMPA!) sobre los horarios, le conté la lista paralela que circula con el recuento de las sustituciones hechas por cada uno (por si me equivoco, para venir a pedirme cuentas); le conté los gritos de alguna compañera, delante de los alumnos, diciéndome que ella no iba a hacer la curva de Gaus para analizar "ninguna mierda"; le conté.... e inmediatamente, ella llamó al departamento de Salud Laboral y me concertó una cita (que, por cierto, es mañana martes) para que la psicóloga me aconsejase lo que debía y, sobre todo, lo que no debía hacer. "Para blindarte por si te acusan de algo", me dijo.
Así que, ya sabéis: mañana iré a blindarme la retaguardia.
Según la policía, que vino a dar una charla a los alumnos/as de 6º hace 2 semanas,
cuando que les conté que me pasaba (porque ellos me preguntaron si en el colegio había bulling) ellos lo calificaron de acoso; tengo pruebas: la pancarta y un mensaje en el móvil.
Ya os contaré.