martes 10 de noviembre de 2009

Amanece, que no es poco.


Pues sí.
Hace bastantes años ví por primera vez esta película y la encontré muy subrealista e incomprensible.
Años después seguí viéndola subrealista, pero me pareció mejor.
Ahora, algunas de las sutilezas que se deslizan en ella me parecen joyas que me recuerdan los imposibles que me han sucedido.
A pesar de todo, estoy ahora contenta, haciendo lo que me gusta. Relajada y bastante feliz.
Amanece, que no es poco.

lunes 2 de noviembre de 2009

Después de la tempestad...

Pues eso: que llega la calma.
Ja, ja, ja, eso es mucho decir, porque de calma nada, que me he matriculado en 2 cosas, a saber: el DEA del doctorado y un curso de la UNED de estadística para investigaciones pedagógicas y psicológicas.
¡Ala!
No lo he comunicado a su tiempo, así que lo haré ahora.
Me han concedido un año de licencia por estudios.
Eso quiere decir que no tengo que ir a la escuela y que ME PAGAN como si fuera.
Es la segunda vez en mi vida que me lo dan y me temo que será la última, porque ya no me quedan los 10 años que hace falta que pasen para que pueda pedir otra.
De modo que la disfrutaré a lo grande.
Me paso la mitad de la semana metida en la biblioteca, pero me lo paso genial.
Os contaré sucesivamente en qué ocupo mis largas sentadas.
Creo que he vuelyo. (Claro que eso ya lo dije antes y no fue más que un ojo seco del Guadiana)
Bueno, niñas, que quiero que nos volvamos a leer.
Un beso a todas.

lunes 6 de julio de 2009

Los caminos por transitar.


Me parece que, a pesar de llevar muchos caminos hollados, aún hay muchos más por transitar.
Son demasiados.
Una se asoma a un lado del sendero, donde una bifurcación hace adivinar diversos derroteros, y encuentra veredas a diestro y siniertro (algunas muy siniestras, en verdad), con lo que la decisión de cuál tomar se vuelve árdua.
¡Qué bien! ¡Una etapa nueva!, me digo ahora, que cierro una puerta para abrir otra. Pero ¡Oh sorpresa!: no es otra puerta, sino dos portones, tres ventanas y cuatro pasillos con sendos aposentos a cada lado. Y la alegría de perder de vista lo que no te agrada se disuelve ante el dilema de la multitud de posiblidades que se te presentan.
¿Y si no sé elegir bien? ¿Y si paso de largo ante la buena ruta? ¿Y si me lanzo por una pendiente, trastabillando hasta una hondonada de la que no sabré volver?
¡Isis, deja que no reflexione! ¡Déjame irreflexiva!
Quiero elegir y entrar en el camino como Alicia, sin saber dónde lleva y sin querer preguntármelo, como el Sombrerero Loco.

lunes 22 de junio de 2009

La salida



Estoy en el mismo punto que el dueño de la mano que se ve en la imagen.

Ya veo la luz de la salida e, incluso, algunas de las cosas que me esperan cuando termine de subir el pozo.

Ha sido un curso desaforyunado, pero creo que, después de todo, voy a salir bien parada.

Ya os contaré mi metamorfosis, que no es de mujer a cucaracha, pero sí un poco kafkiana. Sin embargo creo que ha ido de mal a mejor, finalmente.

Un beso a todas las recuperadas y hola a las nuevas que leo en las respuestas a los post: ya os iré leyendo más.

lunes 23 de febrero de 2009

La mINIQUEDADA

Por algún azar del destino (o a causa del despiste de los dedos de alguna blogera), la quedada del día 20 en Madrid se llamó mINIQUEDADA.
Al principio me parecía muy extraño el nombre, pero al irlo usando varias veces ya me parece más familiar.
Bueno, pues que el viernes 20 tuvimos agunas blogeras nuestra mINIQUEDEADA.
Cenamos en buena compañía (de personas, vino y manjares) y luego nos fuimos a tomar otra copa, hasta "artas horas de la noche", que diría mi amiga Dioni.
Yo, que suelo recogerme cerca de la una como muy tarde, tuve una salida de pata de palo al despedirnos. El caso fue que nos decíamos cómo íbamos a volver a nuestros respectivos domicilios (que si en coche, que si en taxi), cuando una servidora (sin el menor asomo de sueño) dijo: "yo me voy en metro". Ja, ja, ja... "y ¿en qué metro te quieres ir tú, me respondió un alma caritativa, si son las tres de la madrugada?".
Con eso ya os digo lo bien que me lo pasé, que no me dio sueño ni nada, yo que a la una y media estoy dando normalmente la tabarra para que alguien me busque un taxi.
Pues eso: que ganial. Que me reí un montón. Que no me aburrí ni un minuto. Que me gustaron todas tanto como pensé que me gustarían (incluso las dos que no sabía ni quienes eran).
Y que espero que haya otras ocasiones para seguir hablando y encontrándonos.
Muchas gracias a todas.
Fue un placer que espero que se repita.

jueves 19 de febrero de 2009

El cambio

Llevo unos meses sabiendo, en la trastienda de mi mente, que se me avecina un cambio.
Un GRAN cambio.
Pero esta sospecha no la he hecho patente.
Ni siquiera ahora.
Cereo que poer eso lo escribo aquí: para ver si me atrevo a decírmelo a mí misma.
Y es que, después de decírmelo a mí misma se lo he de decir a más gente.
Y tendré que mover cosas de sitio.
Cosas materiales y objetos mentales.
Pero el cambio me ronda y voy a tener que darle paso.
Este es un adelanto de aceptación.

lunes 9 de febrero de 2009

Blindando la retaguardia

La semana pasada vino al colegio la delegada sindical de mi sindicato (valga la redundancia) a comentarnos las movilizaciones que todos los sindicatos (otra vez redundo) menos uno, muy muy amarillo, van a proponer, a ver si la Esperancitase mete la mano y los pensamientos en otro sitio y deja que la LOE siga su curso y nuestros salarios también (amén de que cumpla con reivindicaciones pedagógicas ya pactadas, pero que no ejecuta).
Bueno, pues en esas de las movilizaciones estábamos, cuando sonó el timbre y se acabó el recreo.
Y como la delegada sindical no había terminado su café, me ofrecí a acompañarla mientras lo acababa. Entre sorbo y sorbo me preguntó cómo me iba, habida cuenta de que soy la única sindicada en su sindicato (¡y venga a redundar!). Le conté lo mal aceptada que me sentía y todas las barbaridades que algunos de mis compañeros habían hecho llegar, en forma de escritos, al inspector, contándole todas mis supuestas maldades.
Le conté lo de la pancarta en la puerta del colegio el día de Reyes, acusándome de que estaba destrozando el cole; le conté las quejas que iban a dar al AMPA (¡al AMPA!) sobre los horarios, le conté la lista paralela que circula con el recuento de las sustituciones hechas por cada uno (por si me equivoco, para venir a pedirme cuentas); le conté los gritos de alguna compañera, delante de los alumnos, diciéndome que ella no iba a hacer la curva de Gaus para analizar "ninguna mierda"; le conté.... e inmediatamente, ella llamó al departamento de Salud Laboral y me concertó una cita (que, por cierto, es mañana martes) para que la psicóloga me aconsejase lo que debía y, sobre todo, lo que no debía hacer. "Para blindarte por si te acusan de algo", me dijo.
Así que, ya sabéis: mañana iré a blindarme la retaguardia.
Según la policía, que vino a dar una charla a los alumnos/as de 6º hace 2 semanas,
cuando que les conté que me pasaba (porque ellos me preguntaron si en el colegio había bulling) ellos lo calificaron de acoso; tengo pruebas: la pancarta y un mensaje en el móvil.
Ya os contaré.